Coronavirus

Descripción

Nunca antes nos habíamos enfrentado, en Europa, a una situación semejante. Millones de personas permanecen confinadas en sus casas a causa de la declaración del estado de alarma debido a la propagación de un coronavirus que ataca, sobre todo, a personas de avanzada edad y con patologías previas. 

El confinamiento provoca problemas psicológicos que, salvando las distancias, han sido ampliamente recogidas gracias a las investigaciones realizadas en cárceles. Uno de lo síntomas más habituales es la apatía y la tristeza, provocada por la lejanía de nuestros seres queridos y también por la exposición a estímulos repetitivos, un día tras otro. Son frecuentes las dificultades para concentrarse y la desorientación espacio-temporal que ocasionan problemas para saber en qué día se vive o qué hora es en personas sin patologías previas.

Especialmente vulnerables a esta situación de encierro se encuentran las personas que, al proclamarse el estado de alarma, sufrían trastornos psicológicos previos, como la depresión, la ansiedad o enfermedades mentales graves. El confinamiento expone a la persona a entornos limitados y rutinarios, poco estimulantes, situación que puede aumentar sus problemas psicológicos manteniéndolos lejos de su red de apoyo habitual, que podría hacer de freno a este empeoramiento. Si el confinamiento se prolonga en el tiempo, puede provocar problemas físicos derivados de la presión psicológica que la situación conlleva, como dolores estomacales, diarrea, cefaleas y desregulación en los ritmos de sueño y comida.

Si quieres saber más...

¿Sabías qué?

¿El confinamiento provocado por el estado de alarma ocasiona un estado de vigilancia y presión psicológica y física que produce que los sentidos estén alerta y se saturen por la cantidad y el impacto emocional de la información que reciben?

 

Es una situación propicia para sentir cansancio y agotamiento constantes debido a la energía que se necesita para mantener el estado de vigilancia física y psicológica. Esto puede provocar una disminución en el deseo de comunicarse con los demás durante la cuarentena y la búsqueda de u mayor  aislamiento.

  • No hay que subestimar el poder beneficioso de mantener una rutina dentro del hogar. La apatía, la ansiedad y la tristeza se pueden mantener a raya si se crean rutinas estimulantes en el día a día.

  • Limitar y ser crítico con la información que llega desde diferentes medios de comunicación. La televisión tiene un tono muy sensacionalista que puede favorecer el aumento de estados de ansiedad. La ingente cantidad de información, sin cribar, también.

  • Mantener el equilibrio entre la comunicación con los demás y los momentos de esparcimiento a solas.

  • Es una oportunidad para observarse a sí mismo y conocerse mejor, requisito indispensable para poner en marcha cambios deseados y ser más libre.

  • Realizar una buena gestión de los pensamientos. Cuidado con anticipar situaciones futuras catastróficas y regodearse en ellas o lamentarse constantemente de la situación en la que uno se encuentra.

Reg. nº CS11031

Inicio        Infanto-juvenil        Adultos        Psicopedagogía        ¿Cómo trabajo?        Mediateca        Tarifas y encuadre        Contacto

© Maribel Gámez Cruz 2019

maribelgamezcruz@gmail.com

636 97 24 58